Ramo de crueles orquídeas.
Breves Relatos de Maldad Suprema (volumen VIII) Orquídeas, flores elegantes y delicadas donde las haya, la crueldad le trajo . “Todos los crímenes deben ser atesorados si te brindan placer de alguna manera” . Óyelo ahora. Y así hizo la aristócrata húngara, una vez que su marido, el Conde Ferencz Nadasdy, murió y pudo proseguir sin ataduras, sin hijos a cargo, con sus atrocidades y orgías sádicas. Un reguero de fluido vital, sadismo y muerte atroz inundó sus propiedades y nada pudo detener la lujuria egocéntrica en pos de saciar su obsesión enfermiza: evitar envejecer . Un manto de estrellas ennegrecidas, sin brillo pero presentes pese a su opacidad, envuelve cada recoveco de las mansiones de la sangrienta condesa. Se escuchan alaridos sordos, aullidos desesperados de sirvientas y doncellas incluso de sangre azul, quienes se dejan su piel a tiras en los tétricos encuentros con Erzsébet, dechado del vicio más cruel y hórrido , en todo ...