La Eviscerátrix furibunda.
Breves relatos de Maldad Suprema (volumen VI) Voy avanzando por el pedregal, a tientas casi. Tras la quejumbrosa casa emerge escondido un aposento de nichos que se ilumina esplendorosamente con la luz de la luna. Parece propiciarse una calma hierática. Veo niebla pasando entre las lápidas... Y es entonces cuando suena el vals de la belleza adormecida sobre la depravación, quintas disminuidas de fondo; te abrazo en la infinidad, caigo absorto y desfallecido, pero logro citar e invocar al mito artúrico; ¡Oh, poderoso acero, protégeme de todo bien celestial! Un miedo estertóreo avoca a un final imprevisto, aunque solo será la consumación de un primer camino recién emprendido, dubitativo en sus albores, decidido una vez echado a rodar. Se oye el tableteo de contraventanas agitadas por el viento que chocan en bucle contra paredes desnudas. Agrietados sus muros empedrados, como si de estrías y arrugas se tratara, fueron...